Declaración de principios

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS DE LA GRAN LOGIA DE LA REPÚBLICA DOMINICANA INC. DE ANTIGUOS LIBRES Y ACEPTADOS MASONES

La Gran Logia de la República Dominicana Inc. de Antiguos Libres y Aceptados Masones (AA:. LL:. y AA:. MM:.) fue Fundada el 24 de Octubre de 1858 y está constituida por la Federación de las Logias Simbólicas Regulares establecidas o por establecerse en el Territorio Dominicano, y en su condición de Rectora del Orden Simbólico Nacional que abarca los tres grados simbólicos primitivos de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón, reconoce al Gran Arquitecto del Universo (G:. A:. D:. U:.) como Símbolo de las Supremas aspiraciones e inquietudes de los Hombres que anhelan captar la esencia y la causa de todas las cosas, y como el Principio Creador, Regulador, Absoluto, Infinito y Único, cuya interpretación es libre para cada Masón.

Admite, que la Fraternidad de AA:. LL:. y AA:, MM:. del Orden Simbólico es una institución universal, única e indivisible, de principios éticos y morales, esencialmente filosófica y progresista, que trabaja en el perfeccionamiento del hombre para el logro de una mas armoniosa estructuración de la vida sobre bases de amor y justicia.

Adopta, como divisa la “Libertad, Igualdad y Fraternidad” y en consecuencia, como norma invariable de conducía una absoluta libertad de conciencia manifestada en la práctica de la más amplia tolerancia que se traduce en el respeto de los derechos, las razones, las opiniones y las convicciones individuales de los demás. En ese sentido fomenta que en los talleres de las logias de su jurisdicción, en un ambiente de la más estricta tolerancia y confraternidad, se aborden asuntos de carácter filosófico, social, político o religioso, no partidistas o sectarios, que sirvan para promover los estudios e investigaciones de sus miembros.

Abraza el principio de igualdad entre los hombres por lo que no admite mas diferencias entre estos que el mérito y el demérito. A nadie discrimina por su origen racial, fe política o religiosa.

Acepta en su seno a los Hombres libres y de buenas costumbres de todas las razas y de todas las creencias, sistemas filosóficos, credos políticos y sociales.

Condena la intolerancia, abomina el fanatismo y declara su repudio por los regímenes de fuerza y de violencia como contrarios a la razón y denigrantes para la especie humanidad.

Reconoce en la fraternidad la condición primordial del género humano por lo que recomienda a sus miembros como riguroso deber masónico hacer la propagación de sus ideas por medios prácticos, de palabra y vivo ejemplo, proscribiendo sistemáticamente toda suerte de apelación a los recursos de la fuerza y la violencia.

Es sustantivamente pacifista y considera a la guerra inadmisible en el presente, no obstante rinde homenaje a los masones de épocas pasadas que valientemente defendieron sus patrias en gestas independentistas y libertadoras.

Estima que el trabajo es un deber esencial del hombre, y como tal lo dignifica y lo honra, sin establecer distinciones ni categorías, pero juzga que el descanso es un derecho y se esfuerza para que la vejez, la invalidez, la infancia y la maternidad gocen del amparo colectivo a que son acreedores.

Respeta, acata y cumple las leyes de la República Dominicana y exige de sus asociados la observancia de las mismas, como también, la práctica de las virtudes y el trabajo incesante para conseguir la completa realización de los fines que se propone la Francmasonería Universal.

Reafirma su indiscutible autoridad, única e indivisible sobre el Simbolismo Masónico Nacional con Jurisdicción plena en todo el Territorio de la Nación, conforme ha sido ya reconocido por todas las Grandes Potencias de nuestras relaciones, por lo cual, su Constitución, unitaria e inalienable, no podrá jamás ser reformada ni alterada por acto alguno que pueda afectar esos principios imprescriptibles.

La Gran Logia de la República Dominicana de AA:. LL:. Y AA:. MM:. proclama, que como institución soberana e independiente podrá celebrar pactos y convenios con otros Cuerpos Masónicos Regulares del Mundo, que no lesionen su soberanía e independencia; reservándose para sí el derecho exclusivo de legislar sobre el simbolismo en toda su jurisdicción dentro de los usos, costumbres y ceremonias transmitidos desde la antigüedad.